En los actuales sistemas de alimentación es importante lograr un máximo en la concentración de nutrientes, en la digestibilidad, en la ingesta y en la eficiencia de la conversión. El contenido de energía y la digestibilidad se ven afectados por la proporción de espiga, calidad de caña más hojas que presenta la planta.
La producción moderna requiere que los responsables de tomar las decisiones dentro del establecimiento manejen conceptos nutricionales, genéticos, sanitarios, económicos y ecológicos. La complejidad de los mercados y el grado de avance de las técnicas exigen que el productor esté preparado para procesar la información y dirigirla a la producción de bienes de calidad al menor costo ambiental y económico posible. Es evidente que sólo la capacitación, la discusión de los problemas y su evaluación constante permitirán alcanzar las metas en un medio cada vez más competitivo y difícil. Esta nota forma parte de una serie de trabajos ya publicados y por publicar donde se trata de aportar conceptos básicos en un área productiva crítica. Esperamos que su lectura contribuya a mejorar su conocimiento del maíz para silaje, y por supuesto, a acercarle más elementos de juicio para elegir adecuadamente los híbridos que mejor se adapten a su establecimiento. El silaje de maíz se destina comúnmente al consumo del ganado vacuno de carne o leche. El valor nutricional del forraje cosechado está determinado principalmente por la tasa de producción animal que este forraje genera, es decir por la eficiencia en la conversión del alimento en producto animal (carne o leche). La conversión está afectada por la digestibilidad del forraje, la cantidad consumida y la eficiencia en su utilización. Estos factores están interrelacionados y todos a su vez, condicionados por las características del animal y de la planta. La digestibilidad, el rendimiento en materia seca y la aceptación por parte del ganado son los principales objetivos que se deben tener en cuenta en la elección de los híbridos para silaje. Un vocablo comúnmente utilizado es “calidad” la cual muchas veces no se define con suficiente claridad. Es evidente que tal definición debe cambiar de acuerdo a su aplicación. En nuestro caso intentaremos relacionarla con el concepto de aptitud de un forraje para ser ensilado.